martes, 17 de febrero de 2015

¿Qué es una Crisis?

Texto del libro “Ayudar de forma efectiva” (Counseling), de Barbara F. Okun, Ed. Paidós.

Una crisis es un estado que aparece cuando se rompe por completo el equilibrio emocional de una persona a causa de un acontecimiento inesperado y potencialmente peligroso o una transición vital difícil. La principal diferencia entre el estrés y las crisis es que una crisis es un acontecimiento puntual, mientras que el estrés puede presentarse de manera continuada.

Las crisis no suelen ser prededibles ni esperadas, y es el hecho de que son inesperadas lo que intensifica las reacciones que provocan. Cuando experimentamos una crisis, perdemos el control y el dominio que tenemos sobre nosotros mismos y sobre el curso de nuestras vidas. Algunos de los términos que suelen utilizarse para describir los resultados de una crisis son desequilibrio, desorientación y disrupción. Es la intensa experiencia emocional de estos estados lo que genera la crisis. Algunas de las respuestas que más suelen presentarse son la apatía, la depresión, los sentimientos de culpa y la pérdida de la autoestima. Las personas que pasan por algún tipo de crisis se encuentran con que las formas que han tenido hasta entonces de resolver sus problemas y enfrentarse a sus dificultades ya no les funcionan, y se asustan y trastornan cada vez más.

Cuando hablamos de crisis, estamos haciendo referencia a las reacciones emocionales que las personas tienen ante una situación determinada, y no a la situación en sí misma. Por lo tanto, las personas que intervienen en las crisis trabajan con las percepciones y valoraciones de los individuos, pero no con los acontecimientos en sí mismos. Si una persona acude a nosotros presentando una crisis provocada por un accidente, debemos centrarnos en los sentimientos y pensamientos que el accidente ha despertado en ella, y no en el accidente en sí. La forma que tenemos de responder y reaccionar ante las crisis depende de nuestros aprendizajes y experiencias pasadas (de cómo hemos reaccionado cuando nos hemos enfrentado a crisis menos importantes a lo largo de nuestra infancia y adolescencia), y de nuestro estilo y filosofía de vida. Las variables socioculturales también influyen en el significado que damos a las crisis y a las reacciones que tenemos ante ellas.

TIPOS DE CRISIS

Hay seis tipos comúnmente aceptados de crisis emocionales:

1.- Crisis disposicionales: este tipo de crisis suelen ser la consecuencia de la falta de información; por ejemplo, no saber qué trabajo escoger, a qué especialista médico acudir para el tratamiento de un síntoma en particular, a qué planes de vida puede optar uno, o a quién pedirle qué.

2.- Transiciones vitales anticipadas: son crisis normativas, asociadas al desarrollo, que están muy extendidas en nuestra sociedad. Puede provocarlas un cambio de trabajo en una edad ya avanzada, el matrimonio, la paternidad, el divorcio, el inicio de una enfermedad crónica o terminal o un cambio de escuela.

3.- Estrés traumático: estas crisis son el resultado de situaciones estresantes de origen externo, imposibles de controlar, que superan emocionalmente a la persona. Algunos ejemplos serían las violaciones, las agresiones, la muerte repentina de un ser querido, la pérdida repentina del trabajo o del estatus social, el incio repentino de una enfermedad, los accidentes o las guerras.

4.- Crisis madurativas /del desarrollo: la mayor parte de nosotros pasamos por este tipo de crisis a medida que vamos avanzando por las etapas de nuestro ciclo vital. Pueden reflejar temas que tengan que ver con la dependencia, con los conflictos de valores o con la identidad sexual, o evidenciar nuestra incapacidad para establecer relaciones emocionales de intimidad, responder ante la autoridad o seguir una disciplina. Normalmente, este tipo de crisis surgen ante determinados patrones relacionales o en momentos de transiciones cruciales para nuestro desarrollo. algunos ejemplos serían la pérdida repetida de empleos provocada por la incapacidad para llevarse bien con los supervisores, los intensos sentimientos de nostalgia o las depresiones de los estudiantes universitarios que se alejan de sus casas por primera vez y las crisis de la mediana edad.

5.- Crisis psicopatológicas: son crisis emocionales precipitadas por psicopatologías preexistentes. En otras palabras, en este tipo de crisis la psicopatología subyacente dificulta o complica significativamente la forma que tenemos de afrontar una situación determinada, exagerándola hasta que alcanza las dimensiones de una crisis.

6.- Emergencias psiquiátricas: son situaciones de crisis en las que el funcionamiento general de la persona está gravemente trastornado y ésta no puede responder de sí misma; en otras palabras, se convierte en un peligro para sí misma y para los demás.

Observando este esquema, podemos ver que las crisis se dividen en dos categorías fundamentales: crisis propias del desarrollo, que tiene que ver con el crecimiento y con la superación de las diversas etapas vitales, y crisis situacionales, que son el resultado de situaciones estresantes de origen interno o externo. Además de ayudarnos a entender la naturaleza de las crisis, este esquema también puede ayudarnos a ver las crisis con cierta perspectiva para poder establecer cuáles de las posibles intervenciones inmediatas son las mejores.

Según Gerald Caplan, se pueden describir cuatro fases de las reacciones a las crisis:

Fase 1: fase inicial en la que la persona experimenta el inicio de la tensión e intenta poner en práctica los métodos de resolución de problemas que ha venido utilizando hasta entonces para recuperar su equilibrio emocional.

Fase 2: fase que se caracteriza por el aumento de la tención, que provoca disfunciones y fallos en el funcionamiento de la persona tras el fracaso de las estrategias habituales de resolución de problemas; en esta fase, la persona pone en práctica estrategias de ensayo y error para intentar encontrar una solución.

Fase 3: fase que se caracteriza por una tensión aún mayor, que exige la búsqueda de recursos adicionales como estrategias de emergencia o nuevas estrategias de resolución de problemas; si la persona tiene éxito en esta fase, podrá redefinir el problema y resolverlo o resignarse a vivir con él.

Fase 4: esta fase aparece cuando no se ha resuelto el problema en las fases anteriores y puede dar lugar a la aparición de trastornos emocionales y a la desorganización de la personalidad del individuo. 

sábado, 7 de febrero de 2015

La cuadratura en T – Interpretación

Texto perteneciente al libro “Aspectos planetarios”, de Tracy Marks, Ed. Urano.


Cuando se interpreta una cuadratura en T, se han de considerar los siguientes puntos:

1.- El modo o cuadruplicidad de la cuadratura en T (cardinal, fija o mutable). ¿Todos los planetas que la integran están en el mismo modo? El modo de la configuración describe la forma en que el nativo experimenta y expresa su energía. La cuadratura en T cardinal es la más dinámica, activa y orientada a las crisis; la fija es la más poderosa, decidida y voluntariosa; la mutable es la más inquieta, dispersa y cambiante.

2.- El planeta focal, su movimiento directo o retrógrado, su emplazamiento por signo y casa, y la casa o casas que rige en la carta natal. (Estas casas también experimentarán la tensión y la motivación generadas por la cuadratura en T). El planeta focal puede ser el más dominante de la carta, y la fuente de un gran porcentaje de la energía del individuo. Debe usarse y hacerlo sabiamente. Un secreto para utilizar con eficacia la cuadratura en T es aprender a expresar el planeta focal de manera positiva, en lugar de dejarse llevar por su tención a una actividad compulsiva, al exceso y la sobrecompensación.

3.- Los planetas opuestos, su movimiento directo o retrógrado, su emplazamiento por signo y casa, y las casas que rigen en la carta natal. Cada uno de estos planetas contribuye a la expresión del planeta focal, sea interfiriendo en su funcionamiento o incitándolo a expresarse de manera más provechosa.

4.- La naturaleza de la oposición y las cuadraturas que forman la T cuadrada. ¿Hasta qué punto son compatibles los planetas que intervienen en cada aspecto? ¿Qué grado de proximidad y, por lo tanto, qué fuerza tienen los aspectos? Los más cercanos a la exactitud indican la mayor tensión experimentada por la cuadratura en T, así como los medios para aliviarla.

5.-  El espacio vacío de la cuadratura en T: el grado, el signo y la casa opuestos al planeta focal. Si hay dos planetas focales en conjunción, el grado vacío será su punto medio más alejado. El espacio vacío necesita que se lo desarrolle conscientemente de manera positiva, de modo que la persona no necesite sobrecompensar sus incapacidades arrojando a ciegas más energía incontrolada hacia el planeta focal, y no rehúya las tensiones de éste volviendo a las manifestaciones más negativas del espacio vacío. El símbolo sabiano para el grado vacío es a menudo una clave de la cualidad que más se necesita desarrollar.

6.- El regente del signo del espacio vacío, y su posición por signo y casa en la carta natal (por ejemplo, si el signo del espacio vacío es Cancer, el regente es la Luna). Con frecuencia, este planeta es una clave de cómo se puede expresar más fácilmente este signo. Como el signo ya está expresado indirectamente en la casa de su regente, su influencia puede ser aplicada a otros ámbitos de la carta, en especial a la casa vacía. Si el regente es uno de los planetas de la cuadratura en T, entonces necesitará de un modo particular ser expresado constructivamente.

7.- Los trígonos y sextiles que se producen en la carta natal entre los planetas de la cuadratura en T y los que no forman parte de ella. Estos trígonos y sextiles pueden proporcionar canales constructivos para la expresión de la energía liberada por la cuadratura en T, o pueden servir como un medio de escapar del conflicto. Esto es particularmente válido si un gran trígono se conecta con la cuadratura en T, en cuyo caso el planeta que une ambas configuraciones se convierte en un medio no sólo para escapar, sino también para utilizar la energía del gran trígono. Los trígonos o sextiles que forme el planeta focal son muy importantes. Es probable que el trígono o el sextil más próximo a la exactitud sea un agente alquímico que proporcione un medio para transmutar la energía desenfocada de la cuadratura en T en acción creativa y productiva.

8.- Los aspectos menores favorables (como el quintil, el semisextil y el novil) formados por los planetas de la cuadratura en T, particularmente por el planeta focal. Estos aspectos menores sólo son canales significativos si son casi exactos (menos de 1° de orbe) o si los planetas de la cuadratura en T forman pocos trígonos o sextiles.

9.- Cualquier combinación de puntos medios directos formada por los planetas de la cuadratura en T, particularmente por el planeta focal (Por ejemplo, si Marte como planeta focal está a 16° de Leo, Mercurio a 8° de Geminis y Saturno a 24° de Libra, entonces Marte es el punto medio de Mercurio y Saturno, al estar emplazado 68° después de Mercurio y 68° antes de Saturno.) Si el planeta focal está emplazado en el punto medio de dos planetas que no forman parte de la cuadratura en T, aprender a expresar armoniosamente estos planetas juntos ayudará al planeta focal a funcionar con más eficacia.

10.- Un planeta que esté en el punto medio de alguna de las cuadraturas que intervienen en la cuadratura en T. (Por ejemplo, si Júpiter como planeta focal a 24° de Libra está en cuadratura con Saturno a 22° de Cancer, un planeta equidistante de Júpiter y de Saturno, a 8° de Virgo u 8° de Piscis, estaría emplazado en el punto medio entre Júpiter y Saturno.) Este planeta puede ser una ayuda para integrar armoniosamente los planetas en cuadratura.

De todas las consideraciones enumeradas, probablemente las más importantes y que merecen una especial atención sean el modo o cuadruplicidad, las cuadraturas y la oposición que forman la cuadratura en T, la naturaleza del planeta focal y del espacio vacío, y los aspectos favorables, en particular trígonos y sextiles, formados por la cuadratura en T.


domingo, 1 de febrero de 2015

La cuadratura en T – Significado general

Texto perteneciente al libro “Aspectos planetarios”, de Tracy Marks, Ed. Urano.


Una cuadratura en T es una configuración desequilibrada, pero dinámica. Las dos cuadraturas, en las que está implicado el planeta focal, crean frustración y tensión que interfieren en la expresión natural y constructiva del planeta de acuerdo con el signo y la casa donde está emplazado. Este planeta parece estar tironeado por la oposición en dos direcciones. Como los planetas en oposición, con sus respectivos signos y casas, no están integrados y se encuentran desequilibrados, están en conflicto, lo cual incrementa la presión experimentada por el planeta focal. Los intentos del planeta focal de hacer frente a esta presión, recuperar el equilibrio y expresarse libremente, suelen dar como resultado una poderosa liberación de energías (expresada con frecuencia de manera compulsiva, excesiva o extrema) y una llamada a la acción.

La cuadratura en T exige acción. Dado que proporciona su propia fuente de motivación, indica un potencial de logro considerable. La naturaleza de este logro se relaciona generalmente con la naturaleza del planeta focal, su signo, su casa y los aspectos que forma en la carta natal.

Una persona con una cuadratura en T frecuentemente desperdicia una considerable cantidad de energía acentuando en exceso el planeta focal sin prestar la debida consideración a otros lados de su personalidad. El signo y la casa opuestos al planeta focal, en el área que se suele llamar espacio vacío, indican los huecos o carencias en su evolución personal: características y áreas de la vida que, si las cultiva, pueden permitirle expresar su planeta focal de una manera moderada, equilibrada y constructiva.

En ocasiones, una persona con una cuadratura en T escapa de los problemas generados por el planeta focal poniendo demasiado énfasis en el signo y la casa del espacio vacío. Se inclina excesivamente en una única dirección, hasta que los problemas se vuelven abrumadores, y entonces cambia por completo de marcha y se inclina demasiado en la dirección opuesta, sin entender bien el verdadero significado de ese signo y esa casa. Esta tendencia a oscilar compulsivamente de un extremo a otro no suele funcionar, y eso es una ventaja para el nativo, porque la evolución del espacio vacío y la expresión constructiva del planeta focal están vinculadas y se las ha de abordar simultáneamente.


martes, 13 de enero de 2015

El Regente del Ascendente

Fragmento del libro “Astrología, karma y transformación” (Las dimensiones interiores del mapa natal), de Stephen Arroyo.

El planeta regente del Ascendente, junto con su posición de casa y signo, es otro factor que debe considerarse simultáneamente con cualquier análisis del signo ascendente un individuo. De hecho, podríamos decir que, por ejemplo, hay doce tipos básicos de Aries ascendente (dependiendo de la posición del signo de Marte), doce tipos de Tauro ascendente (dependiendo de la posición del signo de Venus), etc.

Tanto la posición del signo como la de la casa del planeta regente son factores extremadamente importantes en cualquier mapa, aunque la posición de la casa es mucho más importante que la posición del signo si el regente considerado es Urano, Neptuno o Plutón.

La posición del planeta regente significa la energía y el sector primordiales de experiencia de vida que nos motiva para que actuemos en el mundo. Además, el elemento de la posición de signo del planeta regente es índice, a menudo, del nivel de experiencia que obtiene nuestra corriente de energía física. Y, puesto que el Ascendente mismo representa la experiencia generalizada de ser nosotros mismos y comprender muy espontáneamente nuestra naturaleza individual, la posición de casa del planeta regente puede decirse que representa el campo específico de la actividad de vida en el que podemos experimentar muy inmediatamente nuestra naturaleza esencial.

Una vez armonizados en el campo de experiencia y el tipo de energía representada por el planeta regente y su casa y signo, empezamos a sentirnos más vivos, más motivados para expresarnos y más interiormente seguros y auténticos.

Los aspectos que incluyen al regente del Ascendente son también especialmente importantes, a la par de los aspectos que incluyen al Sol o a la Luna o al Ascendente mismo. Tales aspectos son tan significativos porque indican una dinámica específica que afecta la corriente total o la inhibición total de nuestra expresión personal. La conexión del regente del Ascendente con la corriente de energía física y con nuestro estado de salud difícilmente puede sobreestimarse, y su importancia a este respecto puede fácilmente verse observando los tránsitos al planeta regente. Tan a menudo, tales tránsitos se correlacionan con marcados cambios en nuestra salud, vitalidad o apariencia. Por ejemplo, una clienta (mujer de 34 años con Virgo ascendente) experimentó una crisis nerviosa total cuando Urano estuvo en cuadratura con su Mercurio natal. Concedido que Urano en tránsito, estando en cuadratura con Mercurio natal de alguien, pudiera correlacionarse con un período de tensión nerviosa, tal tránsito, no obstante, no sería una fuerza tan dominante para quienes no tienen a Mercurio como el regente del Ascendente.

Podría preguntarse por qué el regente del Ascendente es tan importante, más importante en las vidas de la mayoría que el regente del signo del Sol en términos de experiencias inmediatas profundas y cambios completos en nuestra actitud hacia la vida. Para responder esta pregunta, me parece que es necesario volver a un concepto muy antiguo: a saber, la idea del planeta regente que es el “Señor” que preside no sólo nuestro nacimiento sino también toda nuestra vida. En varios conceptos antiguos de factores astrológicos, el planeta regente del Ascendente se consideraba la deidad o el poder cósmico designado por el Señor Supremo para que presidiera toda la encarnación de un individuo. En términos más modernos, podríamos decir que la naturaleza del planeta regente presta un tono total a toda la vida de la persona, tanto a sus experiencias como a su enfoque para interactuar con el mundo externo. La posición específica del signo de este planeta regente es, por tanto, de gran importancia como símbolo de la cualidad de la experiencia, de la corriente de energía, y de la orientación general de la vida que dominará el modo de ser del individuo durante esta encarnación.

Aunque no puedo afirmar que yo tenga bastante experiencia directa que me permita confirmar de algún modo específico el antiguo concepto antes mencionado, efectué una experiencia que me impresionó poderosamente y que podría ser significativa a este respecto. Hace pocos años, estuve presente en un nacimiento en una casa, y yo había dado instrucciones específicas a otra persona de allí para que tomara constancia de la hora exacta del nacimiento. En consecuencia, sé que el niño que a la sazón nació tiene un mapa natal extremadamente preciso. Cuando pareció que el parto era inminente, mentalmente calculé un Ascendente aproximado y supuse que la criatura tendría a Acuario ascendente. Cuando nació el bebé, la habitación se llenó con una presencia poderosa y casi tangible. La intensidad de la presión que se sentía en esa habitación en ese momento sólo podía describirse como una energía y una vibración saturninas, y a uno de los otros presentes le observé que la atmósfera estaba cargada con esta fuerza poderosa. Esa noche, más tarde, luego de que las cosas se calmaron y el bebé recién nacido se durmió, calculé su mapa con precisión y descubrí, para mi asombro, que tenía 28° de Capricornio ascendente. Por tanto, su planeta regente era Saturno, y yo no podía haber imaginado una experiencia natal más saturnina ni una vibración más saturnina en el aire que la que acompañó a la llegada de la criatura.

Puesto que el nacimiento en el mundo material es, por supuesto, un acontecimiento más bien saturnino, no puedo decir si la misma experiencia habría ocurrido o no si la criatura, por ejemplo, hubiera sido regida por Venus o Júpiter. Pero creo que este ejemplo es digno de mención para animar a la gente a que preste atención a las vibraciones que pueden sentirse durante el nacimiento de otras almas en el plano físico.

Ahora debería ser evidente que ninguna consideración del Ascendente es completa sin incluir simultáneamente toda la suma de factores que se relacionan estrechamente con el Ascendente. En otras palabras, las cualidades del signo ascendente y de su planeta regente (incluído su signo y casa), lo mismo que cualquier planeta de la casa uno, todos muestran deseos, necesidades y orientaciones que forman una de las más cruciales combinaciones de energía de nuestra vida. Todos estos factores juntos constituyen un punto de apoyo clave sobre el cual se equilibra toda la estructura de la personalidad, y revelan un tema que matiza cómo se proyecta la totalidad de nuestro yo. Si no podemos expresar estas energías con facilidad, se desarrolla una tensión generalizada y, en muchos casos, un sentimiento de estar aburrido, sin vida y carente de dirección y finalidad.

Para dar un ejemplo de cuántos factores podrían combinarse en la interpretación, tomemos el caso de la criatura antes mencionada cuyo “complejo Ascendente” contiene los siguientes factores:

1)      Capricornio Ascendente
2)      Planeta regente: Saturno en Géminis y en la casa cinco, en conjunción con Venus y Mercurio.
3)      Júpiter en Acuario en la casa uno.

Esta combinación la podríamos describir así:

Necesidad de enfocar la vida con cautela (Capricornio Ascendente) y con creatividad profunda (Saturno en casa cinco), tanto mental como emocionalmente (Mercurio y Venus en conjunción con Saturno); necesidad de pensar profundamente y comunicar sus pensamientos de modo serio (Saturno en Geminis, en conjunción con Mercurio); necesidad de ver resultados tangibles de sus esfuerzos organizados y autodisciplinados (Capricornio Ascendente y Saturno en casa cinco), imbuído todo de fe independiente y generosidad expansiva y optimista hacia los demás (Júpiter en Acuario).

martes, 9 de diciembre de 2014

Aspectos Disociados

Capítulo 3 del libro "Dinámica y análisis de los aspectos", de Bil Tierney


La Luna a 1° de Acuario está claramente en aspecto de oposición al Sol a 1° de Leo. Sin embargo, si la misma Luna a 1° de Acuario estuviese aspectando al Sol a 2° de Cáncer, el aspecto seguiría siendo una oposición válida, con un orbe casi exacto. Pero, este tipo de oposición es llamada «fuera de signo» o aspecto disociado. ¿Un aspecto disociado se diferencia en algo a un aspecto normal? Quizá sí, porque representa una variación definida de la relación de signo inherente al aspecto normal. Idealmente, la oposición ocurre cuando dos planetas se hallan exactamente a 180° de distancia, lo que significa que ocupan signos de la misma cualidad y de elementos compatibles. Además, ambos signos son polares naturales opuestos. Sin embargo, en una oposición disociada (como en el ejemplo anterior), el cambio en la posición del signo del Sol altera la relación natural entre signos de este aspecto, puesto que Acuario y Cáncer establecen un patrón de quincuncio. Acuario es un signo fijo, mientras que Cáncer es cardinal. Aquí un signo de aire se opone aun signo de agua, en vez de a un signo de fuego y obviamente, Acuario y Cáncer no son opuestos polares. Todas las variaciones que se encuentren en tal aspecto disociado son así determinadas por las ubicaciones por signo de los planetas aspectantes.

Los trígonos disociados suceden entre signos que normalmente cuadran o hacen quincuncio entre sí. Las cuadraturas disociadas implican signos que comúnmente hacen trígono o sextil entre sí. Las oposiciones fuera de signo relacionan signos que naturalmente están en quincuncio entre sí, mientras que los sextiles fuera de signo pueden ocurrir entre signos que se hacen cuadratura o semi-sextil. ¿Cómo podríamos interpretar estos aspectos fuera de signo? En principio, un aspecto disociado se expresará todavía según la naturaleza del ángulo que se forme entre los planetas. Una cuadratura disociada atraerá las mismas situaciones desafiantes que una cuadratura normal. Pero en un nivel psicológico un aspecto disociado reaccionará de otro modo, ya que la variación relación entre signos modificará la actitud y la motivación. Así es como los aspectos fuera de signo tendrán un impacto mayor a nivel de carácter que de circunstancias.

LA CONJUNCION DISOCIADA

La conjunción fuera de signo implica a signos que naturalmente se hallan en semi-sextil. Mientras que las conjunciones normales señalan una concentración y focalización de energías unidireccionales, las conjunciones disociadas tienen una unidad y dirección única menos marcadas en el plano psicológico. Dado que ahora hay dos signos diferentes con motivaciones distintas, los estímulos mostrados por los planetas no se funden o fusionan con tanta facilidad (especialmente si los planetas poseen temperamentos contrastantes). Vemos entonces que las conjunciones disociadas se expresan con menos coordinación o fuerza de propósito. El individuo podría sentirse menos motivado para afirmarse según los modos directos, espontáneos, y obstinados de la conjunción normal. La persona se siente inclinada a actuar con menos intensidad, o puede sentirse torpe e incómoda cuando debe expresarse en este terreno, aunque siga sintiendo la necesidad de actuar. Al poseer una determinación menor sobre cómo debe dirigir sus impulsos (dado que la influencia subyacente del semi-sextil lo lleva a evaluar), el individuo será propenso a dudar antes de lanzarse de lleno a la actividad. Sin embargo, el matiz del semi-sextil podría sugerir que es capaz de extraer recursos internos de naturaleza menos aparente: imaginación, magnetismo físico, instintos de supervivencia fuertes, sensibilidad psíquica, que podrá utilizar para mejorar su posición cuando inicie una acción personal. En este aspecto, la conjunción fuera de signo puede aportar más recursos que la normal, y estar menos limitada en los modos en que se sirve de los impulsos planetarios en juego. Pero comúnmente, hay una tendencia a volverse confuso sobre cuál es la mejor manera de sintetizar los diversos rasgos de comportamiento, resultando de ello una cierta frustración. El individuo deberá realizar actividades que satisfagan las necesidades de ambos signos.


EL SEMI-SEXTIL DISOCIADO

El semi-sextil fuera de signo abarca la influencia subyacente de la conjunción o el sextil. Cuando los dos planetas del semi-sextil disociado se encuentran en el mismo signo, podría existir una reluctancia psicológica a aventurarse más allá del propio mundo subjetivo hacia experiencias enriquecedoras que podrían nutrir el crecimiento de los recursos personales. La influencia del semi-sextil (en principio un aspecto sutil) es quizá todavía menos notoria cuando se halla en aspecto disociado. Los potenciales podrían ser aún más latentes. El matiz de la conjunción sugeriría que la persona no está todavía madura y preparada para trabajar con sus recursos internos o externos, debe antes establecer un sentido de la identidad o de la autoimagen más acabado. Positivamente, este tipo de semi-sextil disociado podría suministrar más impulso y empuje hacia la manifestación de las cualidades potenciales mientras uno aprende a implicarse más consigo mismo. Cuando el semi-sextil disociado comprende signos que normalmente hacen sextil, el individuo será psicológicamente más curioso acerca de cómo aplicar sus recursos potenciales. Tendrá aspiraciones de futuro, que serán aplicaciones idealistas de beneficios con que cuenta en el presente. De alguna forma, encontrará una manera inteligente y original de atraer tales recursos. La estimulación del sextil subyacente en el aspecto impide que el semi-sextil disociado caiga en la inercia, debido a que el individuo es más inquieto psicológicamente y desea hacer algo con su potencial. Su percepción del valor de sus recursos está más desarrollada.

EL SEXTIL DISOCIADO

El sextil fuera de signo relaciona signos que se encuentran naturalmente en semi-sextil o en cuadratura entre sí. En ambos casos, estas influencias subyacentes sugieren que carecen de la facilidad típica del sextil normal. El sextil disociado, que relaciona signos habitualmente en aspecto de semi-sextil, es el menos molesto de los dos. Aunque el individuo no tenga dificultades en atraer oportunidades constructivas, se sentirá menos estimulado por ellas y puede no reconocerlas y dejarlas pasar. La pasividad implícita en el semi-sextil desalienta psicológicamente la expresión abierta. Existe una cierta resistencia interna a aprender cosas nuevas, y por esa razón el individuo deberá realizar un esfuerzo consciente para volverse más flexible en sus actitudes si desea beneficiarse plenamente de las experiencias que atrae. Sin embargo, las oportunidades personales serán más fáciles de conseguir ya que este tipo de sextil disociado es menos propenso a la distracción y a la dispersión de intereses. Es menos inquieto que el sextil normal. Posee una capacidad de concentración más fuerte, aunque disminuye la versatilidad (limitando la variedad de nuestra expresión). Hay un conocimiento más visceral e instintivo en lo que respecta al uso positivo de los impulsos, además de una capacidad mayor para nutrirlos.

Los beneficios se manifestarán con más lentitud en la vida, pero tienden a ser más valorados y apreciados. Cuando el sextil disociado relaciona signos que hacen cuadratura entre sí, la tensión psicológica es mayor. Las experiencias que el individuo atrae no suelen satisfacer su necesidad interior de confrontación, y son menos estimulantes y atrayentes de lo esperado. O actuará con más impulso y energía de la requerida por la situación. El individuo podría crear obstáculos innecesarios e inadecuados para la clase de situaciones que atrae. En pocas palabras, intenta con demasiado celo lograr cosas que normalmente se obtienen sin tanto esfuerzo, o quizás se retraiga a nuevas experiencias beneficiosas debido a un sentido interno de inseguridad o inadecuación (inhibición). Necesitará desarrollar una mayor objetividad. Sin embargo, la influencia subyacente de la cuadratura puede presionar al individuo a controlarse mejor y a disciplinar las energías inquietas de este aspecto (ya que todos los sextiles requieren un cierto esfuerzo para volverse productivos). La clave consiste en saber cuánto esfuerzo se necesita para lograr los mejores resultados.

LA CUADRATURA DISOCIADA

La cuadratura fuera de signo relaciona signos que están en trígono o sextil mutuo. Aunque la persona atrae situaciones desafiantes que lo obligan a confrontar los problemas de manera directa, carece, sin embargo, de la determinación interna para hacer frente a circunstancias tan exigentes (ya que tanto los trígonos como los sextiles buscan las soluciones más fáciles y fluidas y no soportan el esfuerzo continuado demasiado bien). El impulso interno para resolver estos problemáticos obstáculos externos es generalmente insuficiente. Por lo tanto, ambos tipos de cuadraturas disociadas están menos inclinadas a la realización a través de la lucha y del esfuerzo. Las cuadraturas normales son mucho más poderosas debido a que los signos implicados se desafían mutuamente, la marcada fricción resultante ayuda a que se desarrolle un sentido vital de energías encontradas y de fuerza. En las cuadraturas disociadas, los signos implicados no crean la suficiente tensión, y como resultado poseen menos ímpetu para llevar a cabo acciones decisivas que resuelvan las dificultades que el aspecto atrae. Cuando funcionan bien, las cuadraturas disociadas, implicando a signos que normalmente hacen sextil, muestran una tensión muy estimulante, ya que la influencia del sextil capacitará al individuo para reconocer objetivamente el motivo de sus conflictos internos, en vez de continuar actuándolos de manera inconsciente. Quizás indiquen que necesita aprender por qué sus impulsos luchan entre sí. Estará más abierto a las ideas que le enseñen a manejar mejor sus energías en este punto (a diferencia de la cuadratura normal que es más vindicativa). Desde mi punto de vista, cualquier aspecto de sextil o sub-influencia de ese tenor puede actuar como antídoto ideal para cualquier aspecto de cuadratura. Estimula la disolución de los esquemas rígidos de una manera atrayente y poco amenazadora. Por la tanto, en vez de contar con la que a menudo se ha llamado una cuadratura «más débil», nos enfrentamos a un aspecto que posee el potencial de iluminar el camino una vez que el individuo comprende que usando su inteligencia podrá abordar los problemas. La influencia añadida del sextil dará también estímulo y optimismo.

Las cuadraturas disociadas que relacionan signos normalmente en trígono, si funcionan bien, sugerirán que el sentido personal de la armonía y del bienestar permitirá al individuo aceptar los desafíos con una fe y una confianza mayores. Sin importar lo difícil que sea una situación, la persona pensará interiormente que las cosas mejorarán gracias a sus esfuerzos persistentes. Negativamente, el individuo intentará evitar las responsabilidades y obligaciones que le presenta la cuadratura, las que en esencia no se pueden ignorar. Los problemas no mejorarán o desaparecerán a menos que se relacionen con la cuadratura de manera realista. En vez de esperar interiormente tropezar con una solución instantánea y mágica, debería dejar que la influencia del trígono le proveyese de las percepciones creativas y de la visión necesaria para resolver sus conflictos. Debería cultivar la autodisciplina y el control y resistir la tentación de caer en la dilación.

EL TRIGONO DISOCIADO

El trígono fuera de signo relaciona signos que se hallan en quincuncio o cuadratura entre sí. Al igual que los sextiles disociados, los trígonos disociados comprenden influencias que tienden a disparar la disonancia psicológica y la ansiedad, aunque los asuntos externos que atrae el trígono son por naturaleza carentes de conflicto e inquietud. El individuo generalmente se siente peor de lo que sería de esperar, dado que las condiciones externas asociadas con el trígono son fluidas y agradables. Cuando el trígono disociado ocurre entre signos que hacen quincuncio entre sí, el individuo no se acomoda psicológicamente con facilidad a los beneficios que atrae a pesar de todo. No sintoniza bien con alguno de sus niveles internos, por ello, siente una sutil insatisfacción que interfiere con su capacidad para relajarse y para disfrutar de lo que le ofrece el trígono. Los quincuncios nos obligan a analizar con cuidado las energías y a realizar las correcciones necesarias a través de una reorganización de dichas fuerzas, por lo que el individuo hará una serie de ajustes menores innecesarios en áreas que no los necesitan, y que el trígono nos indica que las energías fluyen armoniosamente. La persona con este aspecto no interpreta las cosas de esta manera, aun cuando parezcan muy obvias para los demás. Aunque los trígonos estimulan la expresión generosa y creativa, esta clase de trígono disociado señala una carencia de aufoconfianza y de serenidad interior. El individuo no está seguro de los talentos que señala el trígono, e incluso se siente levemente irritado acerca de la forma en que expresa sus habilidades, buscará la perfección absoluta. Tal vez sea demasiado desorganizado interiormente e incapaz de utilizar de manera eficaz sus cualidades, buena fortuna, o tiempo libre (los quincuncios estimulan la pasividad cuando no se manejan bien). Por otra parte, un trígono disociado que funciona bien incita a la persona a mejorar sus habilidades. Rara vez las da por seguras, tiende a buscar conscientemente su desarrollo (a diferencia del trígono normal). Cuando el trígono disociado ocurre en signos que cuadran entre sí, las situaciones externas marchan demasiado suavemente como para satisfacer los impulsos internos del individuo. Psicológicamente esperará algún elemento de lucha o desafío, en vez de ello experimentará un conflicto interno cuando vea que las condiciones  que atrae no se acomodan a su necesidad de intensidad. Esto lo llevará a sentirse insatisfecho, al punto de crear obstáculos sólo para generar el nivel de tensión que le gusta sentir, es decir, introduce factores inarmónicos en situaciones naturalmente pacíficas. Debido a la naturaleza vindicativa de la cuadratura, este aspecto disociado puede señalar talentos y habilidades que pueden ser objeto de abuso o utilización agresiva. Todas estas manifestaciones representan el lado impulsivo de la cuadratura. Pero dado que las cuadraturas pueden bloquearnos, el individuo puede también abrigar actitudes represivas que dificultan su habilidad para sentirse autosatisfecho por las actividades indicadas. Aunque superficialmente parecerá que se expresa con fluidez, interiormente sentirá tensión y un sentimiento de ansiedad. Inhibiciones y falta de seguridad en sí mismo le impedirán desplegar sus talentos creativos de manera confiada. Positivamente, el matiz de la cuadratura brindará al trígono, normalmente indulgente y pacífico, un impulso y un ímpetu añadidos que le ayudarán a centrarse dinámicamente en la actividad creativa.

EL QUINCUNCIO DISOCIADO

El quincuncio fuera de signo puede ocurrir en signos que hacen trígono o bien se oponen entre sí. El orbe debe ser de pocos grados (3° o menos). Cuando el quincuncio disociado opera a través de signos que hacen trígono, el individuo tendrá una actitud optimista o positiva en su acercamiento a los ajustes requeridos. Mostrará un interés vital en reorganizar esas partes de sí mismo que le impiden funcionar al  máximo de su potencial (puede sentir o visualizar el ideal al desarrollar y esa visión lo inspira). Estará psicológicamente dispuesto a mejorar de manera significativa, a veces, los ajustes serán incluso placenteros. Quizás buscará canales creativos para sus necesidades de autocorrección. La quejosa irritabilidad de este aspecto se sentirá menos debido a la naturaleza fluida y libre de tensiones del trígonon y, sin embargo, esta cualidad puede ser negativa en cierta forma ya que puede estimular el ajuste al problema en sí (los trígonos promueven la pereza y la dilación) en vez de realizar un ajuste trabajando diligentemente para hallar una solución adecuada (el trígono espera confiadamente que todo saldrá bien sin tener que esforzarse). Este aspecto indica una confianza mayor para hacer frente a los sutiles desafíos del quincuncio, además del idealismo necesario como para desear mejorar las condiciones.
Cuando el quincuncio disociado opera a través de los signos que hacen oposición entre sí, brindará una perspectiva mayor y potencialmente más clara que los quincuncios normales. El individuo siente de manera innata que necesita establecer un equilibrio interno a través de los ajustes exteriores que realiza. Sin embargo, estará menos motivado para llevar a cabo esos ajustes sin el apoyo psicológico y el estímulo de los demás. Quizás uno de los más importantes es aprender a ser menos dependiente y a estar más dispuesto a poner a prueba su confianza en sí mismo. Necesita reafirmarse en sus relaciones. El matiz que brinda la oposición refuerza la tendencia del quincuncio a separar y a sacar del medio lo que obstaculiza al crecimiento (las oposiciones sugieren impulsos separativos). El equilibrio psicológico será de primerísima importancia si el individuo desea trabajar de manera constructiva en su mejoramiento sin perder de vista cuál es el propósito de tales esfuerzos. Los ajustes serán más fáciles una vez que el individuo esté dispuesto a cooperar con otros y a mostrar más consideración por las necesidades ajenas. Negativamente, puede perder el sentido del equilibrio, mientras dos fuerzas opuestas luchan en su interior, las que a su vez lo fragmentan psicológicamente; este proceso puede manifestarse externamente a través de serios disturbios mentales o físicos. Deberá confrontar objetivamente esas actitudes internas que tienden a sofocar su capacidad de desarrollo y le impiden vivir ordenada y productivamente.

LA OPOSICION DISOCIADA

La oposición fuera de signo relaciona signos que hacen quincuncio entre sí. Indica la necesidad de hacer importantes correcciones o ajustes en las relaciones. Usualmente una oposición nos brinda una perspectiva más amplia de ambos lados de la situación, o bien aprendemos a reconciliar las diferencias o nos enredamos en constantes conflictos y antagonismos. Una persona con una oposición disociada no percibirá las situaciones tan clara o ajustadamente (los quincuncios producen una visión alterada que puede crear muchas distorsiones menores o la incapacidad para captar los detalles más sutiles). Así, los factores contrastantes que operan en las relaciones no son fácilmente percibidos por el individuo.
Cuando descubre su ceguera psicológica se irrita. Este aspecto tiende a generar incertidumbre y ansiedad en el manejo de las relaciones, dado que los signos implicados carecen del poder de coordinación típico de la polaridad opuesta. Debido a ello, el aspecto disociado atrae pero no puede sostener el magnetismo a la manera de la oposición normal, y produce inquietud psicológica en el individuo. Los conflictos externos serán menos aparentes, pero los internos serán más agudos.
Necesitará una reorganización mental o emocional de los propios procesos de percepción del otro. El individuo deberá trabajar más duramente para recibir correctamente los mensajes que la gente le da, si desea resolver su desasosiego interior.

martes, 30 de septiembre de 2014

Aspectos: El Gran Sextil

Del libro "Dinámica y Análisis de los Aspectos", de Bil Tierney.

Esta configuración no es muy común. Relaciona al menos a seis planetas ubicados en seis puntos diferentes de la carta. Todos ellos deben hacer sextil entre sí, lo que crea una reacción en cadena. El Gran Sextil crea un gran hexagrama a través de la carta. Esta configuración está compuesta por dos Grandes Trígonos y tres oposiciones. Al existir tantos trígonos, la gracia salvadora del Gran Sextil son las tres oposiciones. Estimulan la conciencia de que necesitamos devolver al medio ambiente lo que con tanta facilidad desarrollamos dentro nuestro si queremos utilizar tantas oportunidades de forma constructiva y equilibrada. Debido a la grandeza de esta configuración, nos serviremos mejor de ella cuando ayudamos al crecimiento de una causa social que nos lleve a usar todos nuestros talentos y habilidades. La ayuda y la asistencia llegarán de diferentes áreas del medio ambiente en tanto se mantenga abierto, cooperativo, y sea capaz de complementar las necesidades de los demás. Estas oposiciones nos recuerdan que debemos coordinar nuestras actividades y dirigirlas hacia objetivos externos, en vez de realizarlas sólo para nuestro exclusivo beneficio. Somos estimulados para movilizar creativamente nuestras fuerzas y para utilizarlas en el mundo externo.


Con dos Grandes Trígonos, los recursos creativos son abundantes y necesitan ser conectados. Existe una enorme sobrecarga de capacidad que exige ser explotada activamente. Si permite que se desarrolle la dispersión o el estancamiento (ayudado por la pasividad de los múltiples trígonos), será como si desperdiciase una fruta en su sazón. Talentos que están a punto para expresarse comienzan a disminuir debido a su falta de activación. La tentación de perder el tiempo, volverse perezoso o indiferente a los poderes de esta configuración, deberían evitarse a cualquier costo. Este individuo despide un magnetismo especial que podría tener una influencia benéfica, y carismática sobre los demás. Hace las cosas mejor cuando se permite una variedad de experiencias en la vida (debido al efecto ramificador de los seis sextiles). Sin embargo, con al menos seis planetas unidos en esta configuración, el horóscopo presenta pocas cuadraturas. Por lo tanto, el Gran Sextil nos exigirá un esfuerzo consciente para trabajar más duramente en el desarrollo de la disciplina interna, la resistencia, la paciencia, y el impulso ambicioso necesarios para utilizar más plenamente nuestros dones especiales. De lo contrario, al carecer del impulso y del ímpetu de las cuadraturas, puede convertirse en un diletante privilegiado y dotado, demasiado inquieto y sobreestimulado como para manejar con maestría ninguna habilidad. El Gran Sextil indica la presencia de una influencia «dispersante», aunque con un mayor acceso social que los sextiles natales comunes.

lunes, 29 de septiembre de 2014

La Comunicación y la Ilusión de la Comunicación


Dice Stephen Arroyo:

Aunque los terapeutas y los consejeros hacen hincapié constantemente sobre la comunicación a fin de resolver dificultades en las relaciones, mi observación es ésta: si espontáneamente no existe la base de la empatía, de las energías armoniosas, de la solicitud y de la mutua  comprensión  -y eso se reflejará en la comparación de los mapas– entonces, no podrá haber una comunicación real.

El trato verbal no es comunicación! Si algunos de ustedes pasaron por ciertos procesos terapeúticos en los que se supone que tienen que “comunicarse”, reconocerán esta secuencia de hechos: luego de algunas grandes tormentas emocionales y, con frecuencia, después de gritos y llantos, se logra a menudo la ilusión de una comunicación y la sensación de que, de allí en más, habrá más empatía con el interesado. Sin embargo, dos semanas después están de nuevo donde empezaron. No quito valor a todos esos métodos terapéuticos, pero son buenos sólo para ciertas personas, en ciertas épocas de sus vidas. Pero, con frecuencia, se hacen surgir falsas esperanzas y a menudo nuevas ilusiones ocupan el sitio de las viejas, si perdemos nuestro equilibrio psíquico.

Si piensan en la palabra “comunicación”, bien pueden pensar, en primer lugar, en Mercurio. Desde luego, hay comunicación en todos los niveles de todos los planetas y elementos, pero concentrémonos por un momento en Mercurio, que simboliza la comunicación de índole intelectual, verbal y racional. Aunque los Mercurios de dos personas no estén armonizados o aunque haya aspectos tensionantes de Mercurio en la comparación, una fuerte corriente de afecto y simpatía entre las personas (demostrada por otros factores de ambos mapas) podrá establecer, no obstante, un canal de comprensión entre las dos, de modo tal que la falta de comunicación de Mercurio no sea patente.

Podemos comunicarnos en tantos otros niveles que no es mucho lo que tenemos que conversar para entendernos uno con otro; en el nivel emocional, en el nivel intuitivo, sabemos cómo se siente la otra persona, y a veces podemos leer su mente. En realidad, en esta clase de relación, si tratamos de conversar demasiado específicamente con la otra persona, a menudo todo se enreda y confunde. Pero, en relaciones como ésta, si los canales de la armonía emocional se destruyen o cierran por la desilusión o el desencanto de una persona en su relación, o por el radical cambio de actitud de una persona durante un período crítico personal, entonces no pasa mucho tiempo para que ambas personas empiecen a darse cuenta de que durante muchos años no han estado en comunicación.

Entonces salen a la superficie, de modo muy patente, todos los problemas de Mercurio. Esto es cierto también en muchos otros aspectos, no sólo con Mercurio. En las relaciones, como en las vidas de cada uno, las cosas están cambiando constantemente. Dejemos que un tránsito fuerte transforme simultáneamente la expresión de un planeta mayor en el mapa de cada persona, y tal vez empiecen a advertirse muchos problemas latentes de larga data cuando los anteriores canales de armonía y estrecha relación empiecen a desintegrarse. Tenemos que ser capaces de marchar con los cambios, de mantener nuestra perspectiva y de saber que, con el tiempo, todo cambia y se transforma.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Planetas sin aspectos

Del libro "El Hilo Mágico", de Richard Idemon.

¿Qué sucede cuando un planeta no tiene ningún aspecto?

Si es uno de los luminares, es decir, el Sol o la Luna, eso representa potencialmente grandes problemas. Yo creo que con el Sol o la Luna débilmente aspectados o sin aspectos, suceden dos cosas. El nativo se busca desesperadamente a sí mismo y siente el deseo de unir de alguna manera a ese planeta con los demás. Hay un sentimiento de distanciamiento, de soledad, de separación, de que hay algo en uno que está apartado y aislado,como amputado. 

En la carta de un hombre, por ejemplo, muy bien puede ser que una Luna sin aspectos esté idealizando lo femenino en su totalidad, y poniéndolo en algún lugar aparte. Así pues, aquello que más dolor provoca, a menudo es lo que motiva a intensificar la búsqueda.

sábado, 27 de septiembre de 2014

El Ascendente

Del libro "El Hilo Mágico", de Richard Idemon:

El signo que está sobre el Ascendente nos enmascara, nos protege del hecho de ser conscientes del carácter del signo que hay en la casa doce, que es aquello a partir de lo cual estamos creciendo y evolucionando. Por eso digo que la casa doce es el armario cósmico, porque contiene el material que todavía no está a punto para entrar en la conciencia, o bien que constituye una amenaza para la máscara, para el Ascendente.

De hecho, podemos comprobar que cuando caemos en nuestra casa doce, cuando tenemos una vivencia de ese material inconsciente que está suprimido en ella, la máscara se nos hace trizas, igual como nos pasa cuando logramos entrar en la casa siete y entendemos verdaderamente nuestras proyecciones.

martes, 20 de mayo de 2014

El Concepto de Compatibilidad

El siguiente es un texto de Stephen Arroyo.


Quiero definir qué quiero decir con el término “compatibilidad”.

El vocablo deriva del latin cum passus, que significa “pasear con” o “pasear juntos”. Es una palabra dinámica que significa que nos movemos juntos, paseamos junto con otra persona. También debo mencionar que un vocablo latino posterior, compati, vino a significar “compadecer”. De allí que un significado secundario de la palabra sea un estado en el que la energía armoniosa con otra persona tiene eco. Y tengan a bien advertir el parecido de estas palabras con nuestro vocablo compasión. En consecuencia, ¿qué tenemos implícito en la palabra “compatibilidad”? ¿Usar a otra persona? No. ¿Extraer goce de la otra persona? No. ¿Encontrar en la otra persona a alguien que esté siempre de acuerdo con nosotros y nos sirva? No. El significado puede resumirse como: un estado del ser en el que fluimos con alguien, moviéndonos juntos mutua y armoniosamente, mientras mantenemos algún grado de simpatía hacia la naturaleza de la otra persona y la dirección corriente del movimiento.

Una cosa acerca de las relaciones que ustedes deben tener especialmente presente, si su labor es la de aconsejar, es la importancia de definir el alcance de la relación en estudio. No debemos hablar de relaciones con demasiada amplitud ni formular conjeturas sin respaldo acerca de las intenciones de alguna persona en una relación dada. En otras palabras, ¿qué clase de relación quiere la persona en una situación particular? Si no definen eso, es posible que siempre traten de relacionar la personalidad integral de ustedes con la personalidad integral de la otra persona (incluso inconscientemente). Y si hacen esto, tal vez les sea imposible estar con alguien durante muy largo tiempo. Definiendo aquello detrás de lo cual ustedes están en una relación dada, ya sea una relación amorosa, sexual, comercial o lo que fuera, entonces, de inmediato, por el punto de vista de un comparación de mapas sabrán que ciertos factores astrológicos serán especialmente cruciales. Definiendo el alcance de la relación y qué límites son apropiados, podrán usar sólo algunos de los factores astrológicos de modo más determinado, sin perderse ni dispersarse en los infinitos pormenores del mapa.

Una cosa que aprendí al realizar muchos centenares de comparaciones de mapas y de mi propia experiencia personal en cuanto a relaciones es: ¡tienen que asumir riesgos! Jamás “lo resolverán todo”. Aunque uno sea un gran astrólogo, con un fantástico dominio del arte, empero no tendrá el conocimiento último solamente mediante el análisis. El conocimiento más profundo de una relación de nuestra vida no llegará hasta que nos entreguemos a ella sin reservas. Entonces el mapa se abrirá realmente, entonces la comparación nos dará muchísimo. No nos llevará demasiado lejos aproximarnos a una relación nosotros solos, personalmente, sólo desde una distancia cauta y de estudio, y manejando su experiencia mediante nuestras ecuaciones astrológicas por adelantado. Evidentemente, incluso al comienzo de una relación, una comparación de mapas puede decirnos muchas cosas feas, pero somos tan motivados por cosas inconscientes –algunas personas dirían que por el karma- que no lo vemos todo. A menudo, no queremos verlo, y en otros casos no podemos verlo hasta que el tiempo está maduro. No hay modo de conocer de inmedito toda esa sustancia que está muy profundamente,y antes de que estemos listos para experimentarla. Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos visto astrólogos que tratan febrilmente de resolver todos los pormenores latentes de una nueva relación potencial sin brindarse para nada a ella (y, de esa manera, arriesgando algún perjuicio). Y cuando terminaron de cavilar al respecto, ¡tal vez la persona se marchó!

El místico persa Rumi escribió: “El amor es el astrolabio de Dios”. Esa es una cita que realmente me gusta. Piensen en ella… a través del amor podrán ver más acerca de los misterios de Dios, más acerca de la realidad cósmica o más acerca de la ley divina, o como quieran llamar a esto. A través del amor, dice Rumi, podrán experimentar algo de estas realidades últimas, no a través de un análisis interminable. No podrán explicar el amor. Es un misterio divino. La astrología es mejor en su explicación de “seguir juntos” que en su explicación del “amor”.

Al investigar el tema de la compatibilidad, en especial al hacerlo mediante el establecimiento de ciertas reglas de la interpretación de mapas, es necesaria muchísima cautela. Cada astrólogo tendrá su propia tendencia, basada en sus particulares gustos, en su experiencia y en su afinidad. No hay modo de que puedan evitar eso.

Asimismo, cuando hablamos de compatiblidad, tenemos que hablar de los diversos niveles de compatibilidad. En toda comparación completa de mapas, aunque nunca ví que esto se mencionara específicamente en ningún libro sobre sinastrías, tenemos que reconocer qué niveles de trueque de energías son más importantes para las personas particularmente involucradas. Aunque las siguientes verdades son evidentes, con frecuencia se las pasa por alto: la compatibilidad sexual es importantísima para las personas especialmente sexuales; la compatibilidad emocional es especialmente importante para las personas particularmente emocionales, como los tipos de agua o los tipos lunares. La compatibilidad mental es importantísima para quienes son especialmente mercurianos, con un Mercurio fuertemente ubicado o con un énfasis potente en Geminis o Virgo. Otro ejemplo sería un tipo venusino de persona con fuerte énfasis sobre Libra o Tauro; este tipo de persona necesita energías compatibles de Venus con otra persona más que energía compatible de Marte o Mercurio, y Venus en cuadratura con Venus entre los dos mapas, por ejemplo, sería mucho más problemático para esa persona de lo que podría serlo para una clase diferente de persona. Sí, estas son observaciones evidentes pero ¿con frecuencia no tendemos a suponer: “Caramba, todo el mundo es realmente como yo; como yo soy de este modo, aquella persona deberá parecerse a eso también”? Quizás neguemos que pensamos así conscientemente, pero con frecuencia esa clase de suposición o tendencia está muy arraigada.

Lo que es la vida misma para una persona puede carecer completamente de interés o importancia para la otra; es por eso que cualquier comparación de mapas debe empezar, en primer lugar, con la evaluación de los mapas por separado.

Luego de realizar tantas comparaciones, se me ocurrió que se pueden clasificar las relaciones íntimas de diversos modos, y cada una tiene sus indicadores astrológicos. Para realizar la labor en la que se brinda consejo, tal vez sea útil categorizar la relación que se está considerando (al menos en nuestra propia mente) a fin de aclarar qué está sintiendo esa persona.

La persona de tipo Uno es ésta: “Me gustas (te amo) pero muchas cosas tuyas no me gustan”. Esto equivale a decir que el centro, el yo, está muy bien, pero lo periférico no. Traducido a lenguaje astrológico, puede haber algunos aspectos muy agradables Sol, Luna, Ascendente, y tal vez Jupiter o Venus también, algo muy positivo que revela un aprecio recíproco, pero también están todos estos pequeños aspectos irritantes de los dos mapas, como Marte en cuadratura con la Luna, Mercurio en cuadratura con Saturno, etc. En un caso como éste, es probable que uno no deba tratar de vivir con esa persona.

La persona de tipo Dos es ésta: “Me gustan (amo) muchas cosas referidas a ti, pero realmente, tú no me gustas, no te amo”. Desde luego, esto llega a ser muy apabullante cuando finalmente se descubre, después de haber mantenido con alguien una relación durante mucho tiempo. Raras veces las personas admiten esto a los demás; ni siquiera lo hacen consigo mismas; pero, en realidad, esto es muy común, en especial en esas relaciones de conveniencia sexual, o de manejo sexual de la otra parte, en las que concretamente a uno le gusta el cuerpo, o el modo de ser, o la manera de gastar dinero en uno, por parte de la otra persona, pero en lo concreto, a uno no le gusta. Esta clase de situacion la afrontan también a menudo las personas de tipo mercuriano, que se interesan fácilmente por lo periférico de una persona hasta que, a su tiempo, se aburren y descubren que la persona en sí ya no les atrae para nada. Sabemos que se produjo esta clase de relación cuando de repente alguien que nos amó largo tiempo nos grita: “Estoy tan hastiada de ti!” Astrológicamente, en esta clase de relaciones encontramos numerosas incompatibilidades entre Sol, Luna y/o Ascendente, aunque numerosos factores menos centrales tal vez armonicen muy bien.

La persona de tipo Tres es sencilla: “No me gustas ni me gustan muchas cosas tuyas”. Evidentemente, uno no quiere mayores tratos con esa persona. El lenguaje astrológico revelará inevitablemente, en esta clase de comparación, muchas tensiones y muchos conflictos evidentes, o algunos aspectos extremadamente inmediatos que abarcan a Saturno o Plutón; o tal vez uno tenga a ambos.

La persona de tipo Cuatro es rarísima, y aunque la astrología reflejará semejante compatibilidad si uno tiene tal relación, en realidad no la explicará por completo. La persona de tipo Cuatro es ésta: “Me gustas (te amo) Y me gustan (amo) muchas cosas tuyas”. En estos casos, tenemos el centro y la totalidad; tenemos dos sistemas de relación, enteramente solares. No digo que esas personas estén de acuerdo en todas las minucias; invariablemente, hay diferencias, pero esas dos totalidades se funden con una especie de magia extraordinaria. La comparación de los mapas reflejará inevitablemente muchísima corriente de energía positiva y armoniosa, pero es el único modo de que esas dos personas interactúen y “marchen juntas” por la vida,lo cual hace que todo funcione. Y yo diría que nadie podría predecir semejante resultado valiéndose solamente de un estudio de comparación. En la vida hay factores mayores que tienden a ser inexplicables, como el karma, la magia, el dharma, un sentido del deber, un sentido de misión, etc. Debe ser por esto que es más fácil predecir en la vida las cosas difíciles que predecir las cosas verdaderamente extraordinarias, grandes y bellas.


Por eso, como dije, la principal razón de que haya mencionado estos cuatro tipos es que, al brindar consejo, puede ser de utilidad obtener bastante información del cliente para que podamos evaluar qué clase de relación es. Por ejemplo, ¿a la otra persona realmente le gustan algunas cosas respecto de su pareja, pero sin embargo, es descuidado el yo real del individuo? Si podemos categorizar cosas como esa, ello nos da alguna base como para apoyarnos en lo que a menudo es utilísimo para que obtengamos una dirección. En realidad, preguntas como esa logran, a veces, que la persona ponga de inmediato todas sus frustraciones al descubierto; es como si se abriera una puerta trampa y cayera a través de ella. Entonces, ustedes tendrán muchísimo trabajo por hacer!!

jueves, 24 de abril de 2014

Astrología y Educación

La Astrología puede ser utilizada como fuente de recursos para la educación del individuo. El estudio del Zodíaco y de los planetas –entre otros factores astrológicos- revela el misterio de todos los procesos de la vida y de la construcción del aparato psíquico.

Hace muchos años, llevada por mi vocación de curiosa y por mi propia historia, descubrí en la Astrología centrada en el desarrollo de la conciencia -que excluye horóscopos y predicciones- algo mucho más valioso: recursos para incrementar la comprensión.

Desde entonces me dedico a la investigación de la Astrología como lenguaje simbólico y, honestamente, no veo el valor de hacer cartas natales o de formar consultores astrológicos que sepan hacerlas, si es para seguir alimentando las viejas formas de pensamiento que ya no sirven, a juzgar por lo que muestra la realidad actual.

La Astrología puede -y debería en el futuro- ser aplicada exclusivamente en la educación del individuo, mediante procesos de aprendizaje que promuevan el desarrollo de su conciencia.

Como ejemplo, hablaré del Zodíaco y de los planetas, aunque existen otros factores astrológicos a considerar.

El Zodíaco –descartando la tradicional tendencia a describir las “características” de cada signo-, representa un diseño aplicable a todo proceso de la vida -sea físico o simbólico- que se despliega en doce fases o etapas, correspondiendo cada una a un signo zodiacal. En el mismo, se refleja el viaje arquetípico de la conciencia por los desafíos y transformaciones de cualquier proceso, desde su inicio (en Aries) hasta su consumación (en Piscis).

En un orden diferente de la existencia, los planetas simbolizan el proceso de formación y desarrollo del aparato psíquico del individuo. La Pirámide Caldea, cuya representación gráfica es la siguiente,

                                                                     

se halla constituída por los planetas personales y sociales -desde la Luna hasta Saturno- ubicados en cada uno de sus peldaños, mientras que los planetas exteriores o transpersonales -Urano, Neptuno y Plutón- se sitúan afuera de la misma, simbolizando a las fuerzas de la evolución.  Describiré ahora el proceso al que me he referido más arriba, ascendiendo desde la base de la Pirámide (primer peldaño) hasta su cima (séptimo peldaño):

La Luna:
Somos gestados, nacemos y necesitamos seguridad, protección y nutrición. En la etapa de la crianza, nuestras necesidades deben ser satisfechas por quien ejerce la función materna; se forman nuestros hábitos y nuestro mundo emocional primario.

Mercurio:  
Surge el impulso de abrirnos a la experiencia. Aprendemos a hablar, a leer y escribir: empezamos a comunicarnos, entrando en relación con el entorno inmediato.

Venus:
Descubrimos al otro, aparece el impulso al encuentro y la unión. Somos como espejos en los cuales nos reflejamos mutuamente: en el vínculo y el intercambio con el otro nos vamos conociendo y reconociendo.

El Sol:  
Símbolo de nuestra esencia. Sólo después de habernos relacionado con los otros estaremos en condiciones de saber quiénes somos: autoconciencia.

Marte:
Conscientes de nuestra identidad, reconocemos nuestro deseo, salimos a conquistarlo y, una vez conquistado, lo defendemos. Aprendemos a hacernos valer.

Júpiter:
Despiertan ideales y aspiraciones, descubrimos nuestra vocación; se forman creencias y puntos de vista; empezamos a crecer y a expandirnos, en lo material y en lo espiritual.

Saturno:
Llegados al último peldaño, y habiendo construído una estructura psíquica, estamos capacitados para construir lo propio. Aprendemos el valor del compromiso y de la responsabilidad. Aquí, sabiduría es sinónimo de vivir en armonía con la realidad. Sólo así alcanzamos la plenitud; de lo contrario, nos espera la insatisfacción. Maduración.

En este proceso arquetípico se estructura el aparato psíquico, después de lo cual estamos preparados para enfrentar a las fuerzas de la evolución, simbolizadas por los planetas transpersonales situados afuera de la Pirámide: Urano, Neptuno y Plutón.  Para la Astrología, ellos representan las experiencias que llegan -muchas veces vividas como la irrupción del destino- para desestructurarnos, despojándonos de lo que ya no sirve en nuestra vida; nos sensibilizan, disolviendo o desintegrando nuestro yo. Experiencias alquímicas, provocadoras de vivencias de muerte y renacimiento. 

Con cada ciclo que se cierra, debemos comenzar un nuevo ascenso simbólico por los peldaños de la Pirámide, para construir un nuevo yo pero en un nivel diferente de conciencia. Esto significa que volveremos a recorrerla infinidad de veces, en un viaje que se repetirá periódicamente, afrontando cada vez nuevos desafíos. Se ofrece así a nuestra conciencia la oportunidad de abrirse más a la totalidad que nos rodea, siempre que podamos vencer nuestras resistencias ejercitando la capacidad de adaptación.

Hoy es mucho más creativo abordar la Astrología mediante un proceso de aprendizaje individual que solicitando la interpretación –no la lectura- de una carta natal.  Quien lo intente, comenzará a escucharse a sí mismo, hallando las respuestas que guarda en su interior.

En síntesis, la enseñanza de la Astrología para la educación del individuo brinda recursos que le permiten avanzar en la dirección de su autonomía. De lo contrario, la Astrología corre el riesgo de constituírse en un condicionamiento más, como lo ha sido en el pasado y lo es aún en el presente, cuando sólo se limita a cumplir una engañosa e ilusoria función predictiva.  

miércoles, 5 de febrero de 2014

El Hallazgo Fortuito y Afortunado

En esta ocasión comparto una reflexión extraída del libro “La misión de tu alma”, de Linda Brady y Evan St. Lifer, Ediciones Urano.

No es raro que nos desalentemos en la búsqueda de nuestros objetivos y sueños cuando no conseguimos los resultados que hemos previsto. Cuando las cosas no salen, dejamos de esforzarnos, abandonando sin más ceremonias lo que habría podido ser un viaje satisfactorio y lleno de sentido. Hacemos oídos sordos al reino de las posibilidades.

A menos que aceptemos el hallazgo casual y afortunado como nexo valioso para nuestro potencial, estamos muy presionados a vivir con brío, a celebrar nuestras respectivas misiones y revelarnos en ellas. Las cosas buenas parecen pasarles a los demás, mientras nosotros seguimos sentados en el banquillo. Pero ¿quiénes son esas personas que consiguen lo que verdaderamente desean?  Son las que tienen fe en que algo bueno resultará de los hechos fortuitos, ya sea una experiencia de aprendizaje o un giro positivo del destino. Sin embargo, cuando estamos paralizados por nuestro miedo al fracaso, limitados por nuestras propias reglas internas, exudamos energía negativa y nos obsesionamos preguntándonos por qué las cosas no salen como las habíamos planeado.

Esos hallazgos son un resultado inesperado que aparece al tomar una medida. La única forma en que podemos adoptar la posibilidad del hallazgo fortuito y afortunado como un credo personal es comprometiéndonos emocionalmente con un solo resultado deseado. El resultado que esperamos viene de nuestro intelecto, de nuestra mente consciente. Con mucha frecuencia estamos restringidos por la miopía del intelecto, por su disposición a captar sólo un escenario anticipado. Contemplar el espectro de opciones con nuestra alma nos permite diversificar nuestras expectativas, darnos cuenta de que la posibilidad de lo inesperado –con algunos ajustes- puede ser mejor que cualquier cosa que hayamos imaginado.

Estoy de acuerdo con quienes dicen que necesitamos fijarnos objetivos y llevar a cabo acciones decisivas a través de la visión y el compromiso. La clave para garantizar el éxito no está, sin embargo, en el resultado exacto en sí, sino en nuestra capacidad de aprender y de permanecer flexibles durante el proceso, al margen del resultado. La gente que triunfa lo hace reedificando, poniéndose al día y reconfigurando. Podemos considerarlas personas afortunadas, pero han estado ocupadas construyendo sobre su propio hallazgo, aprovechándolo como un trampolín para el logro. Por eso, recuerda: permanece receptivo a otras posibilidades.

He aquí tres preguntas que te ayudarán:

  • ¿Para qué mi  alma ha creado esta situación y qué puedo aprender de ella?
  • ¿Cómo me ayudará esta experiencia a realizar la misión de mi alma?
  • ¿Cuál es el posible hallazgo afortunado oculto en este desafío?