jueves 3 de julio de 2008

El desorden creador

El siguiente es un texto de Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química en 1977. Su publicación ha sido posible gracias al Institut du managemet d’EDF et de GDF, por el que se ha obtenido el original en francés, y al propio llya Prigogine, quien ha autorizado la traducción y publicación del mismo.


Las opiniones sobre la noción de tiempo son, frecuentemente, variadas y contradictorias.Un físico dirá que ha sido introducida por Newton y que el problema que esa noción plantea ha sido globalmente resuelto. Los filósofos piensan de manera muy diferente: relacionan el tiempo con otras nociones, como el devenir y la irreversibilidad. Para ellos, el tiempo sigue siendo una interrogación fundamental. Me parece que esta divergencia de puntos de vista es la cesura más neta dentro de la tradición intelectual occidental. Por un lado, el pensamiento occidental ha dado nacimiento a la ciencia y, por consiguiente, al determinismo; por otro lado, este mismo pensamiento ha aportado el humanismo, que nos remite, más bien, hacia las ideas de responsabilidad y creatividad.

Filósofos como Bergson o Heidegger han planteado que el tiempo no incumbe a la física, sino a la metafísica. Para ellos, el tiempo pertenece claramente a un registro diferente, sobre el que la ciencia no tiene nada que decir. Pero estos pensadores disponían de menos herramientas teóricas de las que tenemos hoy.

Personalmente, considero que el tiempo brota de lo complejo. Un ladrillo del paleolítico y un ladrillo del siglo XIX son idénticos, pero las edificaciones de las que formaban parte no tienen nada en común: para ver aparecer el tiempo hay que tomar en consideración el todo.

El no-equilibrio, fuente de estructura

Los trabajos que he realizado hace una treintena de años han demostrado que el no-equilibrio es generador de tiempo, de irreversibilidad y construcción. Hasta entonces, durante el siglo XIX y gran parte del XX, los científicos se habían interesado, sobre todo, en los estados de equilibrio. Después han comenzado ha estudiar los estados cercanos al equilibrio. Así, han evidenciado el hecho de que, desde el momento en que se produce un pequeño alejamiento del equilibrio termodinámico, se observa la coexistencia de fenómenos de orden y fenómenos de desorden. No se puede, por tanto, identificar irreversibilidad y desorden.

El alejamiento del equilibrio nos reserva sorpresas. Nos damos cuenta de que no se puede prolongar lo que hemos aprendido en estado de equilibrio. Descubrimos nuevas situaciones, a veces más organizadas que cuando hay equilibrio: se trata de lo que yo llamo puntos de bifurcación, soluciones a ecuaciones no lineales. Una ecuación no lineal admite frecuentemente varias soluciones: el equilibrio o la proximidad al equilibrio constituye una solución de esa ecuación, pero no es la única solución.

Así, el no-equilibrio es creador de estructuras, llamadas disipativas porque sólo existen lejos del equilibrio y reclaman para sobrevivir una cierta disipación de energía y, por tanto, el mantenimiento de una interacción con el mundo exterior. Al igual que una ciudad que solamente existe en cuanto que funciona y mantiene intercambios con el exterior,la estructura disipativa desaparece cuando deja de ser "alimentada".

Ha sido muy sorprendente descubrir que, lejos del equilibrio, la materia tiene propiedades nuevas. También asombra la variedad de los comportamientos posibles. Las reacciones químicas oscilantes son una buena muestra de ello. Por ejemplo, el no-equilibrio conduce, entre otras cosas, a fenómenos ondulatorios, en los que lo maravilloso es que están gobernados por leyes extremadamente coherentes. Estas reacciones no son patrimonio exclusivo de la Química: la hidrodinámica o la óptica tienen sus propias particularidades.

En el equilibrio, la materia es ciega; lejos del equilibrio la materia ve.

Finalmente, las situaciones cercanas al equilibrio están caracterizadas por un mínimo de alguna cosa (energía, entropía, etc.), al que una reacción de pequeña amplitud las hace retornar si se alejan un poco de él. Lejos del equilibrio, no hay valores extremos. Las fluctuaciones ya no son amortiguadas. En consecuencia, las reaccíones observadas lejos del equilibrio se distinguen con más nitidez, y por tanto, son mucho más interesantes. En el equilibrio, la materia es ciega, mientras que lejos del equilibrio la materia capta correlaciones: la materia ve. Todo esto conduce a la paradójica conclusión de que el no-equilibrio es fuente de estructura.

El no-equilibrio es un interface entre ciencia pura y ciencia aplicada, aunque las aplicaciones de estas observaciones a la tecnología estén solamente en sus inicios. Actualmente, empieza a comprenderse que la vida es, probablemente, el resultado de una evolución que se dirige hacia sistemas cada vez más complejos. Es cierto que no se conoce exactamente el mecanismo que ha producido la primeras moléculas capaces de reproducirse. La naturaleza utiliza el no-equilibrio para sus estructuras más complejas. La vida tiene una tecnología admirable, que muy frecuentemente no llegamos a comprender.

Pensar en términos de probabilidades, no de trayectorias

El no-equilibrio no puede ser formalizado a través de ecuaciones deterministas. En efecto, las bifurcaciones son numerosas y, cuando se repiten las experiencias, el camino seguido no es siempre el mismo. Por tanto, el fenómeno es determinista entre las bifurcaciones, pero es totalmente aleatorio en las bifurcaciones. Entra en directa contradicción con las leyes de Newton o de Einstein, que niegan el indeterminismo. Evidentemente, esta contradicción me ha preocupado mucho. ¿Cómo superarla? La actual teoría dinámica nos ofrece herramientas particularmente interesantes al respecto. Contrariamente a lo que pensaba Newton, ahora se sabe que los sistemas dinámicos no son todos idénticos. Se distinguen dos tipos de sistemas: los sistemas estables y los sistemas inestables. Entre los sistemas inestables, hay un tipo particularmente interesante, asociado con el caos determinista. En el caos determinista, las leyes microscópicas son deterministas pero las trayectorias toman un aspecto aleatorio, que procede de la "sensibilidad a las condiciones iniciales": la más pequeña variación de las condiciones iniciales implica divergencias exponenciales. En un segundo tipo de sistemas , la inestabilidad llega a destruir las trayectorias (sistemas no integrables de Poincaré). Una partícula ya no tiene una trayectoria única, sino que son posibles diferentes trayectorias, cada una de ellas sujeta a una probabilidad.

Agruparemos estos sistemas bajo el nombre de caos. ¿Cómo tratar este mundo inestable? En vez de pensar en términos de trayectorias, conviene pensar en términos de probabilidades. Entonces, se hace posible realizar predicciones para grupos de sistemas. La teoría de caos es algo semejante a la mecánica cuántica. Es necesario estudiar en el ámbito estadístico las funciones propias del operador de evolución (hacer su análisis espectral correspondiente). En otros términos, la teoría del caos debe formularse a nivel estadístico, pero esto significa que la ley de la naturaleza toma un nuevo significado. En lugar de hablar de certidumbre, nos habla de posibilidad, de probabilidad.

La flecha del tiempo es, simultáneamente, el elemento común del universo y el factor de distinción entre lo estable y lo inestable, entre lo organizado y el caos.

Para ir más lejos en esta reflexión, es necesario extender los métodos de análisis de la física cuántica, especialmente saliendo del espacio euclediano (el espacio de Hilbert, en sentido funcional) en cuyo seno está definida. Afortunadamente, matemáticos franceses, ante todo Laurent Schwartz, han descrito una nueva matemática, que permite aprehender los fenómenos de caos y describirles en el ámbito estadístico.

Pero el caos no explica todo. La historia y la economía son inestables: presentan la apariencia del caos, pero no obedecen a leyes deterministas subyacentes. El simple proceso de la toma de decisión, esencial en la vida de una empresa, recurre a tantos factores desconocidos que sería ilusorio pensar que el curso de la historia puede modelizarse por medio de una teoría determinista.

El segundo tipo de sistemas inestables evocados más arriba es conocido bajo la denominación de sistemas de Poincaré. Los fenómenos de resonancia juegan en ellos un papel fundamental, pues el acoplamiento de dos fenómenos dinámicos da lugar a nuevos fenómenos dinámicos. Estos fenómenos pueden ser incorporados en la descripción estadística y pueden conducir a diferencias con las leyes de la mecánica clásica newtoniana o la mecánica cuántica. Estas diferencias se ponen de manifiesto en los sistemas en los que se producen colisiones persistentes, como los sistemas termodinámicos. La nueva teoría demuestra que se puede tender un puente entre dinámica y termodinámica, entre lo reversible y lo irreversible.

La inestabilidad no debe conducirnos al inmovilismo

Nos encontramos en un período "bisagra" de la ciencia. Hasta el presente, el pensamiento ponía el acento sobre la estabilidad y el equilibrio. Ya no es así. El propio Newton sospechó la inestabilidad del mundo, pero descartó la idea porque la encontró insoportable. Hoy, somos capaces de apartarnos de los prejuicios del pasado. Debemos integrar la idea de inestabilidad en nuestra representación del universo. La inestabilidad no debe conducir al inmovilismo. Al contrario, debemos estudiar las razones de esta inestabilidad, con el propósito de describir el mundo en su complejidad y comenzar a reflexionar sobre la manera de actuar en este mundo. Karl Popper decía que existe la física de los relojes y la física de las nubes. Después de haber estudiado la física de los relojes, ahora debemos estudiar la física de las nubes.

La física clásica estaba fundada sobre un dualismo: por un lado, el universo tratado como un autómata; por otro lado, el ser humano. Podemos reconciliar la descripción del universo con la creatividad humana. El tiempo ya no separa al ser humano del universo.

miércoles 18 de junio de 2008

Los Ciclos de la Vida

La Ley de Ciclos y Periodicidad fundamenta el estudio de la Astrología.

Los seres humanos transitamos distintas etapas en las que afrontamos aprendizajes arquetípicos. El estudio de la vida a través de los ciclos de edad nos ayuda a comprender el proceso de la evolución humana.

Sabemos que la evolución marca un camino hacia la individualización. Este es un camino de “regreso a casa”, en el que la clave es ir eliminando los obstáculos que nos separan de nuestra alma, entendiendo por alma ese núcleo de salud y sabiduría en el cual reside el misterio que nos hace únicos.

En la vida recorremos dos senderos: el de ida y el de retorno. En el de ida crecemos condicionados por la herencia de la especie, hasta que escuchamos la voz del alma, despertamos y emprendemos el viaje de regreso por el sendero de retorno.

Alice Bailey afirma que “toda enfermedad es el resultado de la inhibición de la vida del alma”. Y el alma nos habla a través de la vocación. El ejercicio de la vocación es garantía de salud, porque damos expresión a la vida del alma. Escuchamos su voz cuando nos comprometemos en un trabajo de autoconocimiento que nos va liberando, poco a poco, de todas esas “voces ajenas a la obra” que limitan nuestro ser.

Este es un viaje de integración que termina cuando alcanzamos nuestro centro. Estructurando la vida en ciclos de siete años a partir del momento del nacimiento, observaremos un recorrido de la conciencia que va de la materia al espíritu.

La Astrología hace su aporte a la comprensión de este proceso mediante el estudio de los ciclos planetarios a través de los diferentes ciclos de edad. Las claves se encuentran en las fases de la Luna progresada, de Jupiter, de Saturno, de Urano y de Neptuno como también en el ciclo de lunaciones.

Existe un momento muy especial en la vida en el que somos desafiados por la evolución: es la etapa que comienza alrededor de los 42 años. Nos sentimos llamados a cambiar de rumbo, lo que implica la necesidad de repolarizarnos buscando liberar a ese individuo que hemos sepultado al darle más poder al “afuera”. Nuestra alma presiona cada vez con mayor insistencia y, si no le prestamos atención o la inhibimos, lo más probable es que la insatisfacción sea cada vez más intensa hasta conducirnos a un quiebre que, muchas veces, se vive a través de la pérdida de la salud.

Ahora más que nunca, se impone la toma de decisiones que consoliden con mayor criterio de realidad las propias circunstancias y los vínculos. Entramos en un proceso de alquimia: es hora de soltar las proyecciones, de hacernos cargo de nosotros y madurar.

Conviene tener presente que el surgimiento del alma requiere la construcción previa de una estructura sólida capaz de soportar la intensidad de su vibración. De lo contrario, la experiencia puede ser desestabilizadora y no perdurar en el tiempo. Aquí nos damos cuenta de la importancia de lo simbolizado por Saturno/Luna en la conformación psíquica de un individuo como sustento a lo simbolizado por Urano.

Las tareas a realizar para continuar el proceso evolutivo se vinculan con la firme determinación de desprendernos de todo lo que represente un condicionamiento. Atravesar los miedos hasta integrar la polaridad libertad/seguridad, dará sus frutos al permitirnos descubrir el sentido más profundo de la libertad.

Lo sepamos o no, en esta etapa estamos eligiendo si nos convertiremos en viejos o en ancianos. Transitar hacia la vejez, implica darle la espalda a la curiosidad, al asombro y al fluir de la vida encerrándonos en la amargura. Transitar hacia la ancianidad, garantiza el continuar abiertos y receptivos, con un proyecto en el cual ubicar nuestro fuego interior. Sólo así seremos portadores de la luz de la sabiduría, cuyo destino natural es ser legada a quienes se acerquen para aprender de nuestra experiencia.

martes 29 de abril de 2008

Libros recomendados: "Ascendentes en Astrología", de E. Carutti

Cuando se trata de indagar un tema que ha sido abordado, en la mayoría de los casos, sin ahondar en su más genuina esencia, “Ascendentes en Astrología”, de Eugenio Carutti, proporciona una mirada luminosa y renovadora.

Me propongo transmitir a los lectores de mi blog una visión amplia sobre esta obra, a la que considero imprescindible para la formación de todo astrólogo humanista.

Desarrollada en estilo coloquial, predispone a un placentero aprendizaje. En su primera parte, el lector es iniciado en una concepción energética de la Astrología, a través de reflexiones sobre el símbolo del mandala, siendo fundamental la comprensión de sus leyes para tener acceso a la dinámica de la carta natal.

De esta concepción energética se desprende que cuando cada individuo nace, se manifiesta un campo de energía vincular constituído por personas y circunstancias de una vibración afin a la de su propia energía. La conciencia va realizando elecciones que la llevan a identificarse con ciertas energías de ese campo, rechazando otras. Así se va construyendo una historia de vida basada en identificaciones y rechazos que nos distancian cada vez más de nuestra auténtica energía. Entonces, toda aquella energía que dejamos afuera deberá regresar a nosotros desde afuera, como destino, cíclicamente, a fin de que podamos reconocerla e integrarla.

El autor se refiere al Zodíaco como un patrón energético global integrado por fases de un proceso único, interconectadas, significador de diferentes niveles de realidad y que constituye una estructura sincronística y secuencial, noción difícil de captar para el pensamiento lineal identificado con la forma.

En el primer volumen de la obra citada, recorre la matriz zodiacal en sus fases de Aries a Virgo, resaltando la necesidad de tomar en cuenta, para la interpretación del Ascendente, las Casas VII y XII por cuanto “la manifestación de la energía implica su opuesto complementario y la consumación de aquella de la cual proviene”.

La energía del Ascendente es energía zodiacal pura, irradiada por el individuo pero no reconocida por la conciencia. Por lo tanto, deberá ser aprendida. Para ello, será incorporada incesantemente a través de escenas de destino, es decir, circunstancias y personas que encarnen las características del signo del Ascendente. Si el individuo realiza este aprendizaje, identificándose con la energía y descubriendo que es él mismo quien la expresa sería posible, entonces, llevar a un mismo nivel de conciencia y expresión las energías del Sol y del Ascendente.

Es interesante señalar que el autor indica que el proceso que lleva a la incorporación de la energía del Ascendente, opera en el individuo haciendo que “se vea rodeado de la vibración de la misma, viviendo experiencias relacionadas con dicha energía, siendo fuertemente influenciado por personas que la expresan claramente y estando rodeado de personas que lo fuerzan a desarrollarse por oposición”.

Todos los Ascendentes son interpretados tomando como base este proceso, en lugar de limitarse a una simple y superficial enumeración de una serie de características atribuídas a cada signo zodiacal, método al que habitualmente se recurre.

Un minucioso análisis de la matriz de la cual surge cada Ascendente, constituída por las Casas IV, VIII y XII “arquetípicamente de Agua y regidas por un elemento antagónico al del Ascendente” – afirmando que “encierran el secreto de la inercia que cada signo tiene que enfrentar en sí mismo, para manifestarse” constituye un material vastamente esclarecedor del tema, como también lo es el concepto de que “la Casa VIII encierra un secreto y su resolución potencia la liberación de la energía del Ascendente en todos los casos”. Ejemplos diversos ilustran los fundamentos expuestos.

La segunda parte de esta obra completa el trabajo inicial con la investigación de los Ascendentes desde Libra a Piscis.

En la introducción, el autor se refiere a la dinámica de reabsorción del segundo hemiciclo zodiacal, advirtiendo sobre la dificultad que entraña la comprensión de la misma en razón de que la psiquis humana actual posee una estructura que responde a las fases zodiacales simbolizadas por Cancer/Leo. En los signos que están más allá de Virgo se desarrolla un proceso de transformación, culminación y disolución de la forma creada inicialmente, que resulta peligroso para el Yo psicológico por cuanto amenaza su estabilidad. Entonces, cuando hablamos de estos signos hacemos descripciones que “no reflejan las cualidades zodiacales en sí mismas, sino sólo las respuestas psiquicas que habitualmente damos a ellas”. En síntesis, reaccionamos a estas cualidades zodiacales en lugar de responder a su vibración.

Estamos condicionados por nuestra percepción de ser entidades separadas, percepción ilusoria pero imprescindible en la etapa de nuestra evolución que nos lleva a diferenciarnos. Tomar conciencia de que observamos desde este lugar es el punto de partida para comprender las fases del segundo hemiciclo zodiacal.

Son primordiales las reflexiones acerca del sentido de la Astrología, su propósito y el fundamento de la percepción astrológica que conduce a reconocer y vivencias la unidad existente entre todas las formas de vida que participan en el Universo, dejando atrás una visión fragmentaria de la realidad.

Comprometerse en la lectura de esta obra es una verdadera celebración para quien anhela convertir la Astrología en un instrumento de constante refinamiento del propio nivel de percepción. Y es penetrar en el mundo de los lenguajes sagrados, un mundo ineludible para todo aquel que intenta aproximarse a descifrar las leyes que vinculan materia, conciencia y energía.

Se requiere apertura y entrega para asimilar esta propuesta no convencional. Aceptar el desafío y lanzarse a vivir esta intensa y enriquecedora experiencia, es protagonizar una travesía incuestionablemente alquímica.

(Publicada por Ana M. Fernández Vuono en la Revista Medium Coeli N° 16, de Noviembre 2001.-)

sábado 19 de abril de 2008

Los Cuatro Elementos

Cuando evaluamos una carta natal, podemos verificar qué tipo de energía predomina en un individuo si observamos el balance de elementos. Para eso tomaremos a los cuatro elementos – Fuego, Tierra, Aire y Agua - como representantes de las energías básicas.

Reconocidos en la mayoría de las culturas, independientemente de los nombres con que hayan sido denominados, podemos asociarlos a los cuerpos sutiles que constituyen al ser humano. Así veremos que el elemento Fuego simboliza el cuerpo vital o etérico, el elemento Tierra al cuerpo físico, el elemento Agua al cuerpo emocional o “astral” y, finalmente, el elemento Aire al cuerpo mental.

El balance de elementos de la carta natal permite descubrir cómo cada individuo se equilibra y/o armoniza, en mayor o menor medida, con estas cuatro energías básicas.

Para iniciarnos en la comprensión del tema en relación con el ser humano, tengamos en cuenta esta breve descripción:

El elemento FUEGO se asocia con la voluntad, el entusiasmo, la acción, la fuerza y la impaciencia. Una palabra clave podría ser IDENTIDAD.
El elemento TIERRA simboliza el contacto con los sentidos físicos y la realidad del plano material, las cuestiones prácticas, la capacidad de organización, el logro de las metas y objetivos, la resistencia y la persistencia, la cautela y la rigidez. Una palabra clave podría ser MATERIA.
El elemento AIRE se asocia con la respiración, con la mente y las ideas, el mundo de lo teórico, el desapego y la objetividad. Una palabra clave podría ser PENSAMIENTO.
El elemento AGUA se vincula con el mundo de las emociones y la sensibilidad, incluyendo pasiones y miedos, la imaginación, la intuición, la interioridad, la protección y la seguridad. Una palabra clave podría ser ALMA.

Al evaluar en una carta natal el balance de los cuatro elementos, habrá que considerar su presencia tanto por exceso como por carencia, lo cual generará cierto tipo de desequilibrios. Cada individuo es capaz de compensar estos desequilibrios trabajando concientemente las cualidades que se corresponden con los elementos desarmonizados. Y la vida, por su parte, proporcionará las lecciones requeridas para el desarrollo de las cualidades faltantes y/o para atenuar aquellas características que se expresan acentuadamente por exceso de alguno de los elementos.

Es tarea del Astrólogo ayudar a tomar conciencia de estos desequilibrios, pero es tarea del individuo – en el ejercicio de su libre albedrio – hacerse cargo del proceso de maduración que le permitirá alcanzar la armonía de los cuatro elementos en su ser.

domingo 23 de marzo de 2008

La carta natal biográfica

Para comprender qué es una carta natal, vamos a considerarla como si fuese una huella digital que nos identifica. Como tal, es única e irrepetible, así como cada individuo también lo es. Recordemos que la palabra "individuo" significa “único entre los de su misma especie”.

La dinámica de una carta natal puede resumirse en estas palabras, pertenecientes al libro “Astrología, Psicología y los Cuatro Elementos”, obra de Stephen Arroyo cuya lectura recomiendo especialmente a quienes no posean conocimientos de Astrología y deseen iniciarse en la materia:

Los signos zodiacales simbolizan específicas cualidades de la experiencia.
Los planetas representan específicas dimensiones de la experiencia.
Las casas simbolizan específicos campos de la experiencia, en los que operan las energías de los signos zodiacales y planetas.
Los aspectos (que son las relaciones angulares entre los planetas) revelan cómo se integran dentro del individuo las dimensiones de la experiencia.”

La carta natal biográfica es un estudio astrológico no predictivo que incluye la evaluación de la historia de vida desde el nacimiento hasta el presente. Su principal objetivo es actualizar experiencias del pasado, no elaboradas en su momento, enlazándolas con experiencias de diferentes etapas de la vida que poseen la misma esencia e implican un similar aprendizaje.

Cuando a temprana edad se atraviesan experiencias difíciles o dolorosas, la conciencia carece de recursos para su procesamiento. El residuo que deja lo que no pudo ser elaborado construye un bloqueo que, muchas veces, dificulta el tránsito por la vida. Quedamos prisioneros del dolor emocional, haciendo identidad en las heridas del pasado y condicionando el presente.

Este método de interpretación utiliza diversas técnicas astrológicas para obtener la información que actualiza los recuerdos, a fin de trabajar con ellos e intentar resignificarlos a la luz de una mirada adulta. Se descubre así el sentido y el propósito de las experiencias pasadas, generándose una vivencia de integración y posterior liberación.

Este es el poder de la comprensión: un movimiento de la conciencia hacia la síntesis, seguido del acto de soltar espontáneamente lo comprendido luego de haberlo integrado. Así se habilita el pasaje a un nuevo nivel de conciencia, renovando la visión y continuando el viaje de la vida.

Es de destacar que este estudio siempre se realiza mediante una entrevista personal, por cuanto es necesario indagar en la historia de vida a fin de contactar con aquellos contenidos que han sido excluídos de la conciencia, iniciando luego el proceso de resignificación e integración de los mismos.

Dice Dane Rudhyar: “Lo que el hombre necesita más que nada para estar sano es un sentido significativo. La significación se define como atravesar una cantidad de fases que, relacionadas una con otra, se convierten en la estructura de referencia de cuanto ocurra en la vida. Mostrar al hombre lo significativo de su vida es lo más importante que el astrólogo puede hacer.

domingo 16 de marzo de 2008

Libros recomendados: "Astrología, Psicología y los Cuatro Elementos", de S. Arroyo


Quienes deseen iniciarse en el estudio serio de la Astrología, pueden comenzar leyendo un libro que considero fundamental para la formación del astrólogo humanista.

Se trata de "Astrología, Psicología y los cuatro elementos", de Stephen Arroyo.

Para una mejor información de los lectores, transcribo los contenidos de la obra:

Parte I - Astrología y Psicología

1.- La ciencia moderna y la psicología actual.
2.- Las limitaciones de la vieja estructura.
3.- Diferentes enfoques del conocimiento y la cuestión de la prueba.
4.- Arquetipos y principios universales.
5.- Enfoques de la Astrología.
6.- Psicología y Astrología humanísticas.
7.- Los usos de la astrología en las artes consultivas.
8.- Notas sobre la educación y la instrucción de los consejeros astrológicos.

Parte II - Los cuatro elementos: enfoque de las energías en la interpretación de los mapas natales

9.- La Astrología: un lenguaje de la energía: los signos zodiacales como pautas energéticas y los planetas como reguladores de energía. La teoría astrológica de la personalidad. Conceptos claves y definiciones.

10.- Los cuatro elementos: las energías básicas de la astrología: reconocimiento mundial de los elementos. Las descripciones modernas. Una perspectiva espiritual. Clasificación de los elementos: Fuego, Aire, Agua, Tierra.

11.- La psicología del individuo.- Los elementos en las artes curativas.

12.- Los elementos en la interpretación: el desequilibrio de Fuego, de Tierra, de Aire, de Agua. Enfasis auto-expresivo o auto-represivo. El énfasis excesivo sobre el Agua y la Tierra. La falta de Aire y Fuego.- El énfasis excesivo sobre el Aire y el Fuego. La falta de Agua y Tierra. Las combinaciones de otros elementos (combinaciones de Aire y Agua, de Aire y Tierra, de Agua y Fuego, de Tierra y Fuego).

13.- Potencial de integración: aspectos y relaciones planetarias.

14.- Los planetas en los elementos: Mercurio, Venus, Marte, el Sol, la Luna y el Ascendente, Jupiter y Saturno. Otras consideraciones.

15.- Los elementos en la comparación de los mapas.

16.- Los elementos y las casas: sistema de palabras-claves.- Clasificación de las casas (casas de Agua, de Tierra, de Fuego, de Aire). - Astrología: herramienta del autoconocimiento.

Apéndice A: Datos científicos.
Apéndice B: La Astrología y la investigación moderna en los campos energéticos.
Apéndice C: La Astrología y la Terapia de Polaridades.

Referencias a la Parte I
Lecturas sugeridas.

viernes 7 de marzo de 2008

Consultas de lectores del blog - El tema de hoy: Relocalización de cartas natales

La consulta:

Hace muy poco me comentaron que cuando uno se muda la carta natal comienza a funcionar de otra manera, particularmente en esa ocasión se hacía referencia al ascendente en Piscis que no es un aspecto para hacer dinero pero cambiando de residencia se puede dar un cambio de energía ... ¿Esto es así realmente? ¿Qué es lo que cambia?

La respuesta:

Cuando uno cambia de lugar de residencia, se deberá proceder a relocalizar la carta natal en base a las coordenadas del nuevo lugar, observando qué modificación se produce.

Veamos el caso de una persona que nace en Buenos Aires, el 14 de marzo de 1956, a las 12 del mediodía. Tendrá el Ascendente en 26°55 de Tauro. Si en un momento determinado de su vida se muda, por ejemplo, a España, en la ciudad de Madrid, la carta relocalizada tendrá el Ascendente en 25°20 de Geminis.

La carta natal del lugar de nacimiento es válida durante toda la vida, pero al cambiar de lugar geográfico, a veces se altera la domificación, dependiendo de las coordenadas del lugar. En casos así, según mi experiencia, habrá que tomar en cuenta ambas cartas: la calculada para el lugar del nacimiento y la relocalizada.

En cuanto a lo manifestado en la consulta del lector: “el Ascendente en Piscis no es un aspecto para hacer dinero”, no la comparto en absoluto. Mi forma de ejercer la Astrología no contempla este tipo de definiciones ya que la carta natal debe ser interpretada como una totalidad.

Considerar únicamente el signo zodiacal ubicado en el Ascendente como indicador de cualidades que señalen un “aspecto para hacer dinero” me parece una simplificación y fragmentación inconsistente. La Astrología permite una visión integradora del ser humano y deja en claro que cada individuo es único. Esta condición de “único” surge de la
evaluación de la carta natal completa, interpretada a la luz de la biografía de cada persona.

Por otra parte, existe una especialidad dentro de la Astrología conocida con el nombre de Astrocartografía. Esta rama de la Astrología ubica las energías de la carta natal desplegadas sobre un planisferio que contiene lineas curvas y verticales que representan a los planetas y los nodos. La Astrocartografía sostiene que, de esta forma, se identificarían los lugares que ofrecerían a la persona la posibilidad de una expresión más plena de sus energías (como también lo contrario), posibilitando, en consecuencia, la elección del lugar de residencia. (Personalmente, no me dedico a esta especialidad por lo que no poseo experiencia en su investigación. Lo manifestado es únicamente a título informativo).

Desestimo el uso de conceptos como “favorable o desfavorable”, “bueno o malo”. Las energías no son ni buenas ni malas. Somos los seres humanos quienes calificamos de favorables o desfavorables a las circunstancias, dependiendo del mayor o menor grado de placer, comodidad o seguridad que éstas proporcionan.

En realidad, se puede constatar que aquello que puede ser calificado como “malo” o "negativo", a veces constituye un impulso evolutivo que produce crecimiento y maduración. Por otra parte, aquello que puede ser calificado como “bueno” o "positivo" puede llevar al estancamiento o mínimo crecimiento, mirado desde el punto de vista de la evolución.

Mi sugerencia para quienes se interesan seriamente en la Astrología, es dejar de lado este tipo de juicios de valor como también las definiciones tipo recetario -tanto para sí mismos como para con sus consultantes-, transmitiendo en cada entrevista astrológica el verdadero sentido y funcionamiento de las leyes que gobiernan la vida.